El Salón del Manga renace: más espacio y más visitantes que nunca
- Pau Hernández

- 12 dic 2022
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 16 ene 2023
Más de 163.000 personas acuden al Manga Barcelona 2022, que se estrena en la Fira Gran Via

Un joven viaja en la línea 5 del metro de Barcelona. Se ha subido al tren en la estación de Sants y baja en la de Collblanc. Allí, hace un transbordo a la línea 9, de color naranja, que se dirige al aeropuerto y le servirá para llegar a su destino final. Su indumentaria es extrañamente llamativa: lleva una chaqueta amarilla fluorescente con detalles blancos y un grabado verde en la espalda; una especie de runa que combina una "B" invertida con una "R". Incluso su peinado, puntiagudo, imita el del personaje al que pretende personificar: David Martínez, el intrépido protagonista de Cyberpunk: Edgerunners, la nueva serie de anime de Netflix basada en el videojuego Cyberpunk 2077, que al mismo tiempo es una adaptación del juego de rol de los ochenta Cyberpunk 2020. El David Martínez de la serie también usa el tren para moverse por su ciudad, que no se llama Barcelona, sino Night City. Será precisamente en el tren donde el personaje inicia su aventura, cuando se cruza con la netrunner Lucy.
En la salida del metro de la estación Europa Fira, un cartel espolea a aquellos que van arribando: "¡Ya llegas!". Un grupo de adolescentes camina tras una chica disfrazada de Jinx, el personaje de League of Legends, que recientemente ha ganado gran popularidad por la serie Arcane, de Netflix. Con un arma en alto, los guía, inconsciente, hacia el sitio al que todos se dirigen. Unos metros más adelante, en contraste con el gris insípido del cielo matinal, una alfombra escarlata resguardada por postes en los que cuelgan banderas del mismo color, se dirige al acceso principal del recinto. Tras un recorrido laberíntico, los visitantes van entrando, entre ellos varios cosplayers. Dentro, hallan una explosión de color contenida en un pabellón monumental, que cuenta con una superficie de 20.000 metros cuadrados. La gran promesa de FICOMIC, la organizadora del evento, para justificar el traslado del Manga Barcelona (antes Salón del Manga) desde su ubicación tradicional en Montjuic a la Fira de Barcelona en Gran Via, en la localidad de l'Hospitalet de Llobregat, ha sido, en todo momento, la necesidad de un espacio mayor para que nadie se quedase sin entrada. "Siempre nos quejábamos de que el espacio estaba muy desaprovechado, y este año lo han arreglado", le comenta una chica a su acompañante.
Una marea de visitantes recorre el pabellón de arriba a abajo, agolpándose en los stands de manga, películas y series de anime, videojuegos, figuras coleccionables, ropa, comida importada de Japón... Miles de productos diversos destinados a satisfacer gusto de cada uno de los consumidores.
Al lado, hay una amplia sección dedicada al mundo de los videojuegos, donde en ese instante unos niños, inquietos, compiten en una carrera de Mario Kart, que está siendo proyectada en cuatro pantallas grandes mientras un hombre caracterizado como el mismo Mario la narra. Mientras tanto, una hilera de personas de todas las edades aguarda su turno para fotografiarse con una versión enorme de Pikachu, que se balancea de un lado a otro con un imperturbable rostro sonriente. Más allá, se abre un segundo pabellón. Allí, un recorrido entre stands de merchandising lleva hasta el Gran Escenario, grupo de entregados bailarines participa en un concurso de K-Pop mientras, frente a ellos, el público los aclama. No muy lejos del escenario, los cosplayers, visiblemente nerviosos, se congregan alrededor de unas mesas de picnic, esperando a que llegue su turno. Allí se hallan Jinx, de League of Legends; Majin Boo, de Dragon Ball; Jane Foster, de Marvel; Zagreus, del videojuego Hades... Personajes muy diversos que naturalmente no deberían estar juntos, pero aquí, en el evento friki más importante de España, lo están.
Una puerta lateral lleva a un patio exterior, donde se hallan unos puestos de comida frente a unas mesas de pícnic semivacías. Está lloviznando, y la mayoría de los asistentes han preferido resguardarse en el interior. Al otro lado del patio, tras una nueva puerta, se abre un tercer pabellón, que está dividido en dos zonas principales: primero, un área destinada a que los visitantes puedan sentarse a comer, que, en contraposición con las mesas del exterior, están absolutamente repletas; otra con diferentes espacios deportivos, donde, al tiempo que se disputan partidos de fútbol y baloncesto, unos niños combaten con espadas láser, y otros practican artes marciales.
Riadas de gente atraviesan los tres pabellones, desplazándose descontroladamente en todos los sentidos. Hay tal cantidad de personas agolpadas frente a los diferentes puestos que el simple hecho de caminar entre ellos se dificulta. Incluso, para entrar a los stands de algunas de las editoriales de manga más importantes, todas ellas ubicadas en el pabellón de acceso, es un requerimiento aguardar el turno haciendo cola. En la fila para entrar al puesto de Norma Comics, un chico le pregunta a la chica que tiene delante, caracterizada, si puede hacerse una foto con ella. Ella accede. Por su lado, camina un hombre descamisado exhibiendo despreocupadamente un torso señalado de músculos. Lo que en otro contexto habría sido causa de miradas de extrañeza, en este lugar entra dentro de la normalidad.
Termina la última jornada en el Manga Barcelona 2022, y oficialmente el evento no solo ha alcanzado las cifras de visitantes que había tenido en 2019, sino que las ha superado. Tras un año donde la pandemia forzó a que el evento se celebrase en formato online y otro donde los números quedaron muy lejos de los que habían logrado alcanzar, el Salón del Manga ha renacido en un nuevo lugar, donde planea quedarse por mucho tiempo.
Nuestra infografía del evento:
Visita nuestra galería fotográfica del Manga Barcelona 2022:
Comentarios